QUE CONOCEMOS HASTA AHORA?

Los niños con tendencia genética hacia la diabetes y que beben leche de vaca tienen un índice de once a trece veces más alto de que los alimentados con la leche de sus propias madres durante, al menos, tres meses. Aunque muchas personas no son conscientes de ello, el consumo de leche está directamente relacionado con la diabetes juvenil. Basándose en estos datos, en 1994, la Academia Estadounidense de Pediatría decidió alentar encarecidamente a las familias con antecedentes de diabetes a no dar a sus hijos leche de vaca o productos derivados de ella durante al menos dos años. La clave para comprender esto es que hay más de cien antígenos en ella.

LOS DATOS DICEN…

De acuerdo con un estudio realizado en 1999 y publicado por Outi Vaarala en la revista Diabetes, los investigadores encontraron hasta ocho veces el número de anticuerpos contra la proteína de la leche en los niños que consumían productos lácteos, quienes también contrajeron diabetes juvenil (Vaarala, O., et al. “Cow´s milk formula feeding induces primary imnunization to insulin in infants at genetic risk for Type – 1 diabetes”. Diabetes, 1999, 48: 1389 – 1394). Finlandia, país con el más alto consumo de leche del mundo, también presenta el mayor índice per cápita de diabetes insulinodependiente tipo 1 del mundo (Laporte, R. E., Tajima, N., Akerblom, H. K., et al. “Geographi differences in the risk of insulin-depedent diabetes mellitus: the importance of registries”. Diabetes Care, 1985, 8 (suppl. 1): 101-107). El problema es que los anticuerpos para los antígenos de la leche reaccionan de forma cruzada con las células beta del páncreas, produciendo inflamación, destrucción de células beta y cicatrización. En consecuencia, esto bloquea o destruye la producción de insulina por parte de las células beta.

Esta información no es nueva. En 1992, en el New England Journal of Medicine se informó sobre un estudio realizado en Finlandia, en el que participaron niños de entre cuatro y doce años de edad. Los investigadores compararon los anticuerpos en estos niños con la ASB (albúmina de suero bovino). Cada uno de los 142 niños con diabetes juvenil mostró un recuento de anticuerpos mayor que 3,55 mientras que ninguno de los 79 sin diabetes presentó un recuento de anticuerpos de más de 3,55. La ausencia completa de superposición de anticuerpos con el suero de estas dos poblaciones llevó a realizar varios estudios muy útiles para comprender la relación entre el consumo de leche de vaca y la incidencia de la diabetes juvenil.

En un estudio realizado en Chile (Pérez-Bravo, F., Carrasco, E., Gutierrez López, et al. “Genetic predisposition and environmental factors leading to the developments of insulin-dependent diabetes mellitus in Chilean children”. J. Mol Med, 1996, 74: 105-109) se encontró que los niños genéticamente susceptibles de padecer la enfermedad y que fueron destetados demasiado temprano (antes de los tres primeros meses de edad) y alimentados con leche de vaca tenían un factor de riesgo de padecer diabetes juvenil 13,1 veces mayor que los niños sin proclividad genética o que consumieron leche materna durante al menos tres meses. En otro estudio importante realizado en Estados Unidos (Kostraba, H., N., Cruickshanks, K. J., Lawler-Heavner, J., et al. “Early exposure to cow´s milk and solid foods y infancy, genetic predisposition and risk of IDDM”. Diabetes, 1993, 42: 288-295) se descubrió que los niños que presentaban una tendencia genética a la diabetes y fueron destetados para consumir leche de vaca antes de los tres meses presentaban una prevalencia 11,3 veces mayor de padecer diabetes tipo 1 que aquellos sin una tendencia genética y que consumieron leche materna durante al menos tres meses. La opinión estadística general es que cualquier dato que sea de tres a cuatro veces superior a la media constituye un hallazgo importante.

No es accidental que los niños japoneses que presentan el más bajo consumo de leche de vaca tengan 1/36 parte de la incidencia e diabetes tipo 1 de los niños filandeses que presentan el más alto consumo de leche de vaca.
Cuando se combinan los datos de las personas genéticamente susceptibles y los de aquellas que no lo son, los niños que son destetados para consumir leche de vaca antes de tres meses presentan un riesgo aproximadamente 1,5 veces mayor, es decir, un incremento del 50% en la incidencia de diabetes tipo 1. En otro estudio realizado en Finlandia se mostró que el consumo de leche de vaca incrementaba el índice de diabetes tipo 1 entre un 500 y un 600%. (Vitarmen, S. M., Laara. E., Hypponen, E., et al. “Cow´s milk consumption, HLA-DQB1 genotype, and Type-1 diabetes”. Diabetes, 2000, 49-912-917).
Los resultados, en conjunto, indican claramente que la leche de vaca, en especial en los niños que son genéticamente susceptibles y que son destetados antes de tres meses, aumenta de manera importante el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1. El consumo de leche produce muchos otros problemas de salud.

ALERGIAS E INTOLERANCIA A LA LACTOSA.
La leche de vaca es la principal causa de alergias a alimentos entre bebés y niños, de acuerdo con la Asociación de Gastroenterología Estadounidense (“American Gastroenterological Association medicanposition statement: Guidelines for the evaluation of food allergies”. Gastroenterology, 2001, 120: 1023-1025). La mayoría de las personas empiezan a producir menos lactasa, la enzima que ayuda a digerir la leche, a una edad muy temprana, generalmente los dos años. Esta reducción puede causar intolerancia a la lactosa (National Digestive Diseases Information Clearinghouse. “Lactose Intolerance”. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, Marzo de 2003).

Cuadro lactosa

Millones de estadounidenses son intolerantes a la lactosa y se calcula que el 90% de los de origen asiático y el 75% de los nativos afroestadounidenses sufren este padecimiento que puede producir inflamación, gases, calambres estomacales, vómitos, cefaleas, sarpullidos y asma (Taylor, C. “Got milk (intolerance)? Digestive malady affects 30-50 million”. The Clarion-Ledger, 1 de Agosto de 2003). En varios estudios también se ha encontrado que el autismo y la esquizofrenia infantil podrían estar relacionados con la incapacidad del cuerpo para digerir la caseína que es una proteína de la leche. Los síntomas de estas enfermedades disminuyeron o desaparecieron en el 80% de los niños que consumieron una dieta libre de lácteos. En un estudio realizado en el Reino Unido se mostró que las personas que sufrían arritmia cardíaca, asma, cefalea, fatiga y problemas digestivos “mostraron mejoras notables y a menudo completas en su salud después de eliminar la leche de su alimentación”.
CONCLUSIONES.
Hay muy poco más que añadir a este texto extraído del libro de Dr. Gabriel Cousens sobre la Diabetes.
Yo sólo puedo invitaros a la “reflexión”…

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